Reemplazar un cabezal de ducha: una guía de bricolaje
Reemplazar el cabezal de la ducha es un trabajo de bricolaje que suena intimidante pero que en realidad es muy simple. No necesitas un fontanero ni herramientas complejas. Todo el proceso dura unos diez minutos y notarás inmediatamente una diferencia significativa en tu experiencia diaria de ducha. Aquí te explicamos cómo hacerlo sin dañar nada.
Artículos que necesitas preparar
Algunas cajas de embalaje de cabezales de ducha vienen con una pequeña herramienta; si tu cabezal de ducha tiene una, úsala en su lugar. No se requieren herramientas especiales.
Instrucciones paso a paso
Paso 1: Cierra el grifo
No necesitas cerrar completamente el grifo principal, pero asegúrate de que nadie en casa encienda la ducha mientras trabajas. Que te caiga agua en la cara de repente durante el proceso puede ser incómodo.
Paso 2: Retira el cabezal viejo
Agarra la tubería que sale de la pared con el trapo para evitar rayarla. Luego, gira el cabezal de ducha viejo en sentido contrario a las agujas del reloj con la llave inglesa. Debería salir fácilmente. Si se atasca, no lo fuerces. Aplica un poco de aceite penetrante y espera cinco minutos antes de intentarlo de nuevo. Forzar la operación solo hará que la tubería se doble y se deforme.
Paso 3: Limpia las roscas y envuélvelas con cinta
Limpia las roscas del brazo de la ducha. Puede haber restos de cinta vieja y suciedad en ellas. Usa cinta nueva para envolver las roscas en sentido horario dos o tres veces. Asegúrate de que la dirección sea la correcta; si envuelves en sentido contrario a las agujas del reloj, la cinta se aflojará cuando atornilles el cabezal nuevo. Presiona la cinta en las roscas con la mano.
Paso 4: Instala el cabezal nuevo
Primero, enrosca el cabezal de ducha nuevo a mano para asegurarte de que esté bien instalado. Luego, apriétalo un cuarto de vuelta más con la llave inglesa. No aprietes demasiado; no estás construyendo un cohete. El sellado se logra con cinta de teflón, no con fuerza bruta. Apretar demasiado puede hacer que la junta se agriete o que las roscas se desgasten, lo que sería un gran problema.
Paso 5: Comprueba si hay fugas
Abre el grifo y observa la conexión entre el cabezal de la ducha y la manguera. Si no hay ninguna fuga de agua, está hecho. Si ves pequeñas gotas, apriétalo un poco más. Si la fuga es grave, es probable que no hayas usado suficiente cinta; retírala, vuelve a envolverla e inténtalo de nuevo. Dedicar solo dos minutos más puede evitar meses de molestia causada por goteos.